En Baleares, los humedales de agua dulce son hábitats muy puntuales. Cuando el agua queda embalsada, aparecen las comunidades con lenteja de agua (Lemna minor), y donde hay una escorrentía de agua considerable, podemos encontrar especies como la enea o espadaña (Typha angustifolia), el lirio amarillo (Iris pseudacorus), Cladium mariscus, Carex hispida, o el llantén de agua (Alisma plantagoaquatica). Por otra parte, cuando el suelo es húmedo pero el nivel de agua es fluctuante, aparecen los juncos, las mentas, y en lugares puntuales de la Sierra de Tramuntana, el endemismo mallorquín Hypericum hircinum var. cambessedesii.

 

En el litoral arenoso baleárico, las playas y las pocas extensiones de dunas que quedan, están formadas por deposiciones de arena provocadas por el oleaje y el viento. Las plantas que viven en este ambiente litoral, se han adaptado a lo largo de su historia evolutiva a la falta de agua, ya que ésta se filtra rápidamente en el suelo arenoso.

La vegetación psamófila (psammos = arena y fila = amiga) se caracteriza por tener un porte rígido o espinoso, por el aspecto blanquecino de sus hojas y por el gran desarrollo de su sistema radicular que, por un lado le sirve de fijación entre la arena móvil y por otro le facilita la absorción del agua existente en los niveles freáticos. Tal es el caso del cardo corredor marino (Eryngium maritimum) o la col marina (Calystegia soldanella).

A medida que vamos hacia el interior desde el nivel del mar, y traspasamos la primera franja dunar, nos encontramos con una vegetación más protegida por el viento y con un suelo mucho más rico en humus y nutrientes. Las especies son de porte más arbustivo y leñoso, como Thymelaea velutina, o las jaras, acompañadas de vegetación arbórea, como pinos y sabinas (Pinus halepensis y Juniperus phoenicea).

Los ambientes húmedos propiciados por las fuentes, las bocanas de cuevas subterráneas, las grietas de las rocas en zonas umbrías, o las estructuras de bancales de nuestras montañas escarpadas, constituyen un hábitat muy propicio para los helechos. Este mismo hábitat se intenta recrear en esta área del jardín para dar cabida a la mayoría de helechos de las islas.

En Baleares existen 17 géneros de helechos repartidos en más de 40 especies, dentro de los cuales contamos con un número considerable de híbridos endémicos, formados precisamente en estos ambientes húmedos, frescos y muy drenantes.