La flora canaria en un contexto mediterráneo

La flora endémica de las islas Canarias refleja la edad geológica de estas islas.

Fósiles de hojas y frutos hallados en el Mediterráneo, también en Baleares, concretamente en las montañas que forman el valle de Sóller, corresponden a especies que actualmente sólo se encuentran en las Islas Canarias, Madeira y Azores. Estos fósiles datan de los periodos Mioceno y Plioceno de la época terciaria y tienen hasta 20 millones de años!.

En estos periodos, la vegetación mediterránea era muy semejante a las comunidades de bosques de laurisilva que actualmente quedan relictos en Canarias.

Así, nos hallamos con que muchas plantas de Canarias tienen su origen y parientes más próximos en el mediterráneo. Por eso, en un jardín de conservación de la flora de las islas mediterráneas y para poder entender mejor la complejidad de las relaciones biogeográficas de las especies que la forman, se hace indispensable integrar en el jardín una pequeña muestra del que pudo ser, hace 20 millones de años, la flora de nuestras islas.

Las islas Canarias se encuentran en el océano Atlántico, muy cerca del trópico de Cáncer y a más de 2.000 Km. de Baleares. Este archipiélago está formado por siete islas mayores de origen volcánico. Tienen un clima subtropical con pocas precipitaciones y condicionado por los vientos, destacando el efecto de los alisios que son moderados pero constantes dando lugar al conocido fenómeno del mar de nubes debido a la condensación del agua que transportan. Estos factores, juntamente con la irrupción esporádica de fuertes precipitaciones y la accidentada orografía, determinan la existencia de una amplia variedad de microclimas que dan lugar a una gran variedad de hábitats con marcadas diferencias norte y sur.

La zona macaronésica

El término Macaronesia (Makaro=feliz, nesias=islas) significa “islas afortunadas” y hace referencia al conjunto de los archipiélagos atlánticos (Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cabo Verde) además de una pequeña parte del continente africano (sur de Marruecos y Sahara) donde también viven muchas especies estrechamente relacionadas y afines.

El archipiélago de Canarias es el de mayor riqueza florística, con unas 1.860 especies de las cuales 521 (un 28%) son endémicas.

La vegetación canária.

Las islas Canarias se dividen en dos unidades fitogeográficas, las islas orientales (Lanzarote y Fuerteventura) y las occidentales (Gran Canaria, Tenerife, la Gomera, El Hierro y La Palma). Las islas orientales son las más secas, mientras que las occidentales están más influenciadas por los vientos alisios, hecho que produce una importante variedad de microclimas que se manifiestan en el desarrollo de diferentes zonas de vegetación:

  • Piso basal (0-300 (400) metros s. n. m.)

    Clima seco y cálido con elevada insolación y escasa pluviometría. Comprende las comunidades de:

      • Litoral: especies que viven en suelos arenosos y con influencia del salitre marino.
      • Cardonal-tabaibal: comunidad de arbustos suculentos como los “cardones” (Euphorbia canariensis), las “tabaibas” (E. balsamifera i E. obtusifolia), el “verode” (Kleinia neriifolia), el “incienso salvaje” (Artemisia thuscula) y el “cornical” (Periploca laevigata).
      • Bosque termófilo: constituye una franja de bosques de transición entre el piso basal y el piso montano superior de pinares y sabinares. Son especies de origen mediterráneo y norteafricano como Pistacia atlantica, y Juniperus phoenicea o especies endémicas como la palmera canaria (Phoenix canariensis) y el drago (Dracaena draco).
  • Pis montano (400-1800 metros s.n.m.)

    Orientación N y NE: clima húmedo y fresco, de carácter oceánico, donde se encuentran los bosques de:

      • Laurisilva: formación básicamente arbórea, perenne, umbría y termófila. Se caracteriza por 18 especies arbóreas que pueden superar los 20-30m de altura y un estrato arbustivo más bien pobre constituido básicamente por helechos como Woodwardia radicans.
      • Fayal-brezal: se sitúa en zonas de transición entre la laurisilva y las formaciones de Pinar. Se caracteriza por las especies típicas Myrica faya (faya), Ilex canariensis (acebiño), Erica arborea (brezo) y Erica scoparia subsp. platycodon (tejo) entre otras.
      • Pinar: bosques de pino canario (Pinus canariensis) con sotobosque de Cistus monspeliensis, Cistus symphytifolius y Chamaecytisus proliferus. Se halla en las vertientes sur, secas y más soleadas.
      • Comunidades rupícolas: Pertenecen a cualquiera de los pisos de vegetación. Son comunidades que viven en desfiladeros, barrancos, pendientes acentuadas de las montañas con superficies fracturadas y con fisuras, que generalmente son umbrías. El grupo más destacado dentro de estas comunidades son las familias Crassulaceae (Aeonium, Monanthes, Aichrysum, Greenovia) y Asteraceae (Sonchus).
  • Alta montaña (mas de 2000 metros s.n.m.)

    Clima seco y alta insolación, con fuertes oscilaciones térmicas. Las especies dominantes son la “retama del Teide” (Spartocytisus supranubius) y el “codeso del pico” (Adenocarpus viscosus). Asociados a estos matorrales hallamos otras especies como la “hierba pajonera” Desurainia bourjeana, el “taginaste rojo del Teide” Echium wildpretii, o el “alhelí del Teide” Erysimum scoparium.